A lo largo de los años se ha mantenido una idea fija alrededor de los niños y niñas más pequeños. Se escucha a menudo decir a los padres que no pueden realizar algún plan porque es la hora del baño de su hijo/a. Aunque en ocasiones los demás se sientan decepcionados o tomen a burla que cambien sus rutinas por un 'simple baño', la realidad es que los niños necesitan seguir una rutina en el día a día para sentirse seguros y conseguir una tranquilidad proporcionada por su ambiente. La rutina establece horarios pero no solo eso, sino que va enlazada a los hábitos repetitivos que ayudan a conseguir un equilibrio emocional que les proporciona un mecanismo importantísimo para su educación y para ayudar a conseguir su propia personalidad.
Las rutinas se van a establecer de forma personalizada según el trabajo o otros condicionantes de cada familia pero siempre es posible conseguir un ambiente en el que se favorezca la seguridad para los niños donde se sientan cómodos con el horario controlando sus propias acciones diarias, lo que le ayudará a sentir satisfacción personal.
Cuando los niños son bebés, debemos intentar ser más estrictos al cumplir las rutinas ya que de lo contrario se pueden sentir frustrados e irritables por el propio cansancio o por las alteraciones en los días. Por ello, incluso en los fines de semana a estas edades tempranas debe mantenerse. Luego, cuando sean un poco más grandes se puede ir volviendo más flexibles en los fines de semana o en verano y época de vacaciones.
Sin embargo, conviene anticiparse a la vuelta a la normalidad después de un periodo de vacaciones y recuperar esas rutinas de forma progresiva para que el niño no sienta una presión mayor o se sienta confuso.
Además, igual que los adultos necesitan una rutina cuando están trabajando para poder realizar las labores de casa y disfrutar del tiempo libre, conviene mantener unas rutinas durante la adolescencia. De por sí, es una edad complicada por los múltiples cambios que se producen y establecer una rutina adaptada a este nuevo periodo es fundamental para ayudar en la estabilidad del adolescente.
Por lo tanto, seguir una rutina es un completo SÍ para la mejora de nuestra calidad de vida y la de los más pequeños.

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